¿Ha fallado la política de innovación y emprendimiento en Medellín?

March 27, 2017

En días pasado Philip Beere compartió una publicación en su perfil de Linkedin titulado “The Next Silicon Valley? Not exactly…”, en donde su foco principal fue hacer una crítica a la gestión de Ruta N como organización abanderada de la política de innovación y emprendimiento en la ciudad de Medellín. En esta publicación  enumera 10 puntos que según él se deben de tener en cuenta antes de hacer negocios en Medellín. (https://www.linkedin.com/pulse/next-silicon-valley-warning-innovators-entrepreneurs-philip-beere )

Dentro de los 10 puntos que hay que tener en cuenta antes de hacer negocios en Medellín Beere destaca varios hechos que, según él, muestran el fracaso de la política de innovación, esto haciendo énfasis en la gestión de Juan Camilo Quintero (Director saliente de Ruta N) quien fue precursor del llamado pacto por la innovación y que afirmó que Medellín se convertiría en el centro de tecnología e innovación de América Latina.

En esta crítica Beere cita a Eduardo López Moreno, Director de Investigación y Desarrollo de Capacidades de ONU-Hábitat, quien dirigió un informe de 258 páginas y reveló que Medellín es la peor ciudad en América Latina en cuanto a desigualdad de ingresos y asegurando que  “Los mismos 5 o 7 negocios han logrado controlar todos los recursos de Medellín por décadas, resultando en un ecosistema parecido a la oligarquía.”

Para Beere uno de los factores que impide que Medellín sea un hub de innovación es la falta de confianza. Dice “La falta de confianza se impregna profundamente en la cultura de Medellín“. En este sentido Juan Sebastian Osorio,  Innovador MIT menor de under 35 y miembro de Global Shapers Medellín, dice “Como sociedad tenemos que trabajar mucho en cambiar algunos imaginarios colectivos que tenemos, porque si hay muchas cosas que dice Beere que son verdad frente al tema cultural. Por ejemplo tenemos que confiar mucho más en los demás, tenemos que aprender a trabajar en equipo y a colaborar entre diferentes disciplinas, salirnos de ciertos esquemas de pensamiento que nos dejan las universidades, y empezar a pensar ‘out-of-the-box’ (fuera de la caja)’”

…Con Mr Beere estoy completamente en desacuerdo cuando dice “The Medellin Failure”, es increíble pensar en el avance que ha tenido la ciudad en los últimos años como un fracaso, y más con algunos argumentos tan débiles como los que él presenta: Por ejemplo comparar Ruta N con San Francisco en producción de patentes, es como comparar manzanas con naranjas, nada que ver. Es cierto, son muchas cosas las que tenemos que mejorar y hay que agradecerle a  Beere por recordarnos esos puntos, pero el avance de la ciudad ha sido grandioso y eso no lo podemos negar, concluye Osorio.

Laura García coordinadora de emprendimiento en el CES considera que las  críticas siempre son buenas para cuestionarse y ojalá esta genere una reflexión más profunda (refiriéndose a las críticas expuestas por Beere)  sobre todo entre los actores influyentes del ecosistema de innovación. Con respecto a la cultura individual y colectiva, sugiere empezar con el respeto por el otro, y de ahí seguir con el trabajo colaborativo para que de manera natural se llegue a la innovación.Tristemente en eso nos falta mucho, afirma García, y luego sugiere no “inventar” cosas o ” montar” proyectos solo para beneficiar a unos pocos y al final salir mostrando resultados en todos los medios.

En cuanto al foco que hace Beere sobre el trabajo y la gestión del pasado Director de Ruta N, Carlos Jaramillo cofundador de Distilled Innovation y curador actual de Global Shapers Medellín opina que “Es ridículo echarle la culpa a una institución (especialmente si es pública) o a un empleado público por los resultados que da el ecosistema de innovación de una ciudad.”

Jaramillo dice que indudablemente lo que busca hacer Ruta N es noble, han tenido muchos aciertos, entre ellos el edificio, que si bien se pensó de una forma y para unas cosas, resultó para otras – ¿pivotó? – y se ha convertido en un símbolo que en realidad ha inspirado cambios culturales pertinentes y ha inspirado a una nueva generación de emprendedores entrando en contradicción con lo que se expone en la publicación de Beere en donde se dice que “para crear un ecosistema de innovación no eses necesaria la construcción de un edificio de 50 Millones de dólares.”

Jaramillo concluye diciendo que, a pesar de que Ruta N promueva a más no poder un “Distrito de innovación”, la ciudad ya tiene un ecosistema de innovación y emprendimiento, el cual tiene un alcance mucho más profundo y amplio que lo que se ve con Ruta N. Varios actores de ese ecosistema han querido colaborar con Ruta N e invitarlos a pensar no en un Distrito sino en un ecosistema, pero la colaboración no es un tema que llame la atención cuando lo que se busca es fama y crédito.

Por último consultamos la opinión de Christian DÍaz, Innovador MIT menor de 35, él nos dijo que para los innovadores debería ser mejor olvidarnos de que existe Ruta N, no por que no sirva sino porque se está volviendo el único que hala y eso en un ecosistema no nos sirve, hay que tener varias iniciativas y para sacarlas adelante no se necesita precisamente de Ruta N. Cuando me gané el premio del MIT aprendí que la parafernalia, complejidad y el clientelismo van en contra de la innovación, que el riesgo es parte importante y que tomar la decisión y comenzar a hacer es fundamental.
Esta publicación fue creada con la firme intención de hacer un aporte que permita tener una visión desde varios puntos de vista, siempre buscando crear valor y contribuir a consolidar el ecosistema de innovación y emprendimiento que queremos para Medellín.